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Más de una decena de artesanos mantienen vivas las fraguas de Taramundi. Cuchillos
y navajas constituyen el emblema de la artesanía del concejo donde los nuevos
materiales y diseños se suman a un sistema de producción tradicional donde lo más
delicado sigue siendo el templado: la combinación exacta de calor del metal y su
enfriamiento en agua, proceso del que depende el buen corte y la duración.
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También podemos deleitar el paladar con quesos, licores, mermeladas y miel
producidos todos ellos en el concejo de Taramundi.
En esta última localidad y en Santa Eulalia la producción textil es rescatada por nuevas
generaciones a partir de la recuperación del antiguo telar de madera, donde el
tiempo pausado del pueblo transcurre para transformar lana, algodón, lino o alpaca en
tejidos de gran calidad que nos hacen olvidar la cultura del consumo masivo y compulsivo.
La cestería sigue viva en Lourido(San Tirso de Abres) donde el "cesteiro" elige la
madera, elabora las láminas y finalmente las entreteje; un lento proceso que da como
resultado una variedad de cestos de difícil localización en otros lugares. También en San
Tirso la secular tradición de "concas" de madera se ha reconvertido en objetos de talla
artística de madera, tanto en objetos decorativos como mobiliario.
En la quiastolita o "piedra del diablo" podemos ver cómo el artesano de Piantón
obtiene de la roca unas figuras en forma de cruz que la caprichosa naturaleza se ha
encargado de crear. En Meredo la producción cerámica crea un nuevo producto hasta
ahora prácticamente inexistente debido a la tradición hoy perdida de fabricación de cuencos
en madera. Igualmente novedosa es la producción de piezas de joyería en Vegadeo, que
utiliza la plata, los esmaltes y los diseños novedosos como base de su producción.
La carpintería de ribera de Castropol ya tenía reconocida fama en toda Asturias
en el siglo XV, alcanzando en el siglo XVI su etapa dorada que durará hasta
finales del siglo XVII. En este siglo el concejo de es la zona de Asturias
con mayor numero de carpinteros de ribera, encontrándose los cinco más remunerados
en la localidad de Figueras.
El incipiente desarrollo económico que experimenta en el siglo XIX Vegadeo,
favorece la actividad naviera en toda la Ría. La carpintería de ribera en el
distrito marítimo de Castropol va a construir hasta mediados del siglo XX
diferentes tipos de embarcaciones, no sólo para armadores locales y del
resto de Asturias, sino también para Galicia. Pero es la construcción de
pequeñas embarcaciones de pesca lo que va a caracterizar la labor artesanal
a finales del Siglo XIX y principios del XX.
En la actualidad sólo permanece abierto un taller de carpintería de ribera
en La Linera, concejo de Castropol que centra su actividad en la construcción
de pequeñas barcas de pesca y recreo.
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